lunes, 25 de enero de 2016



Aqui dejo un sencillo de mi disco "En Tus Alas" que ha sido de mucha bendición para mi vida. Que también sea de bendiciones para ustedes

miércoles, 17 de junio de 2009

“Sin Fuerzas “



Haciendo un paneo general sobre la sociedad cristiana nos encontramos con una grieta que hace que la vida espiritual se vaya consumiendo de manera significativa hasta el punto de la deserción en lo que respecta a la Fe.
El desánimo, la pérdida de interés y de las fuerzas para mantenernos firmes en lo que hemos creído hacen evidente que nuestro corazón ha desmayado (hablo de la una mayoría cristiana, excluyendo los que mantienen en alto sus ideales frente a todo).
Palabras tales como oración, ayuno, santificación ya no son parte de la práctica un muchas vidas. Son solo palabras que quedan escritos en los apuntes que se toman en el estudio bíblico. No tenemos fuerzas para llevar a cabo estas cosas tan elementales y básicas. Un ejemplo de esto es el versículo que sigue:
2Ti 2:19 Pero el fundamento de Dios está firme, teniendo este sello: Conoce el Señor a los que son suyos; y: Apártese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo. Apartarse de caminos inicuos es algo que debiéramos tener asumido desde nuestros inicios, pero sabemos que en la práctica esta más lejos de lo que pensamos.
Viendo este panorama asaltan las siguientes preguntas:
· ¿Es el hombre capaz de seguir este camino a la gloria eterna, llevando a cabo estos ideales que están por sobre todo lo conocido por sí mismo?
· ¿Bastan solo las ganas o la decisión de querer hacerlo?
· ¿De donde sacamos la entereza para guardarnos del pecado que nos asedia?
Los libros de autoayuda nos hablan que si nos proponemos algo podemos lograrlo, que todo lo que necesitamos esta en nosotros, en nuestro intelecto y voluntad. Pero esto no es aplicable a un mundo que esta por encima de lo visible y pasajero, a fuerzas que batallan más allá del tiempo y el espacio por la hegemonía de estas tierras que convulsionan en su desenfreno, orgullo y necedad.
Para poder pelear en contra de las influencias a la autodestrucción no basta solo la voluntad; hace falta, ineluctablemente, fuerza espiritual y protección divina .
La fuerza espiritual emana solo y únicamente desde Dios al hombre vivificado, ya que su espíritu funciona de potenciador y decodificador de la voluntad divina. Ahora, un hombre vivificado es aquel que ha nacido de nuevo, del agua y del espíritu. Como lo dice:
Juan 3:3 Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios. Y además agregamos el siguiente verso:
Juan 3:5 Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.
En los versículos precedentes encontramos dos cosas concernientes al reino y al que no ha nacido de nuevo; no puede ver el reino (carece de interpretación eficaz sobre lo que pasa en lo invisible) y no puede entrar en el reino (no puede tener ninguna conexión con el mundo espiritual, no puede recibir nada, fuerza por ejemplo, de este reino que se ha acercado a nosotros mateo 3:2).
Comprobamos que no basta solo nuestra voluntad para recibir esta fuerza sobrenatural para cumplir con lo sacrosanto, y esta explicación introductoria nos conduce al versículo principal de este tema:
Isa 41:10 No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.
La visión que se tiene de este tipo de versículos es igual a la que se tiene en la publicidad, solo se ve la oferta, pero no las restricciones y requisitos del producto o beneficio. Nos habla el versículo de que Él esta con nosotros, de que nos esfuerza, que nos ayuda y sustenta, y si mi visión fuera como otras en este momento estaría diciendo lo increíble que es este verso para con todos, pero tenemos un detalle que lo hace condicional en toda su extensión “… la diestra de mi justicia” sé que lo queremos todo, pero no nos podemos saltar la justicia de Dios, porque no es el brazo de Dios que lo hace, sino el de su justicia. La justicia de Dios hace que el que se aparta de la maldad, del pecado, de los excesos, de lo que no conviene, reciba todo lo anterior.
Para tener acceso a la fuerza espiritual “…soy tu Dios que te esfuerzo” debemos ser respaldados por la justicia divina y no “condenados” por ella, porque Dios no puede auxiliar ampliamente a alguien que esta en injusticia porque “… que Jehová mi fortaleza es recto, Y que en él no hay injusticia.” (Salmos 92:15) y “…Justicia y juicio son el cimiento de su trono.” (Psa 97:2).
El pecado es la causa de esta perdida de fuerza en nosotros, cuando faltamos a las palabras de nuestro amantísimo Señor y nos dejamos dominar por conductas que son impropias de un Hijo del Dios Santo, no pensemos que su misericordia nos hace inmune a las consecuencias del pecado, recordemos.
Pro 6:27 ¿Tomará el hombre fuego en su seno
Sin que sus vestidos ardan?, quizás recibamos el perdón a los pecados que hemos cometido después de que nos arrepentimos sinceramente, pero déjenme decir que la perdida de fuerza espiritual, la que nos mantiene gozosos, y la que nos impulsa cuando somos débiles, la que nos mantiene en calma en los momentos más tensos, se verá consumada hasta la extinción total. Por esto mismo dentro del evangelio conocemos gente de todas las edades, que caen en la depresión, en descontento, en amargura e irresponsabilidad en cuestiones eclesiásticas, lo que fue un gusto pasó a ser una de las cargas mas pesadas a llevar.
Cuando esto nos sucede, la mayoría de las veces simplemente nos aislamos y buscamos amistades que no nos recuerden que gracias al pecado no somos capaces de levantar vuelo, ni de mirar a los ojos al Señor de la gloria, que nuestra vergüenza nos llena por completo. Seguimos la senda adánica, la de huir y esconderse, pensando que ese es el camino a nuestra redención. Tratamos de orar y leer la Biblia, pero no podemos, nos cuesta demasiado.
Así que después de todo lo que hemos expuesto sabemos que el verso en Isaías 41:10 No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia. Es certísimo, pero la alcanzamos cuando la justicia está de nuestro lado. Si en éste preciso momento nos encontramos desanimados, sin fuerzas para lo eclesiástico y prestos a lo malo e impropio, no sacamos nada con orar o leer la palabra, es como si quisiéramos ofrendar estando peleados con nuestro hermano, la palabra dice Mat 5:24 deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda. Entonces aprendamos la lección, nuestra ofensa es contra Dios solo, así que nuestro problema se verá saldado si hacemos un pacto de Santidad, dedicación y compromiso a Él. Así la justicia estará de nuestro lado y podremos ser fortalecidos por la diestra de su Justicia y sortear las montañas más altas y volar por sobre el desánimo, la depresión, la debilidad, la irresponsabilidad; sobre el pecado, el mundo y su influencia. Para ser por fin más que victoriosos en Cristo Jesús Señor Nuestro. Amén.